Te llevo ante uno de los edificios más queridos de la ciudad: L’Hemisfèric, el ojo del saber. Fue el primer edificio de la Ciudad de las Artes y las Ciencias, de 1998, y por dentro guarda un cine IMAX y un planetario.

Nos colocamos frente a su estanque y ocurre la magia: el edificio se refleja en el agua y las dos mitades forman un ojo gigante que parpadea mirando al cielo. Cuando cae la tarde y se enciende, es difícil no quedarse quieto.

Es el lugar perfecto para una foto y para soñar un poco. Ven, que te enseño desde dónde mirar.

Historia y arquitectura

Para entender el Hemisfèric hay que mirar primero el lugar. Tras la riada de 1957, que destruyó parte de la ciudad, el río Turia se desvió al sur y en su antiguo cauce, ya seco, se construyó un parque de diez kilómetros que atraviesa el centro. En la margen derecha del último tramo de ese cauce se decidió levantar la Ciutat de les Arts i les Ciències, creada en julio de 1996. Sus seis grandes espacios —Hemisfèric, Umbracle, Museu de les Ciències, Oceanogràfic, Palau de les Arts y Àgora— los diseñaron Santiago Calatrava y Félix Candela, y se extienden dos kilómetros por el cauce.

El Hemisfèric lo firma Calatrava y se inauguró en 1998. Fue el primer edificio de la Ciutat, y desde el principio se pensó como un símbolo: según el propio complejo, representa un gran ojo humano, «el ojo de la sabiduría», que simboliza la mirada y la observación del mundo a través de sus proyecciones audiovisuales.

La metáfora se lleva hasta el último detalle. La sala de proyecciones es la pupila; la cubierta, de unos 100 metros de longitud, son los párpados; y las pestañas son las cancelas acristaladas, que se abren y se cierran por motivos técnicos en menos de veinte minutos. Dos estanques de 10.000 metros cuadrados cada uno rodean el edificio, y el reflejo en el agua completa la forma del ojo. Mide 26 metros de altura y está asentado algo por debajo de la cota del paseo, para no competir visualmente con el Museu de les Ciències ni con el Palau de les Arts.

Qué mirar

El ojo completo. Antes de entrar, colócate frente a uno de los estanques. El edificio es una semiesfera y el agua pone la otra mitad: de ahí sale el ojo entero, y de ahí sale la foto que todos queremos.

La cubierta. Fíjate en las lamas y en las estructuras metálicas articuladas, que se abren y se cierran con mecanismos hidráulicos. Sirven para controlar la luz y proteger el edificio, y de paso refuerzan la idea de un párpado que se abre y se cierra.

La sala. Dentro está la gran sala de proyecciones, con capacidad para más de 300 personas y una pantalla cóncava de 900 metros cuadrados y 24 metros de diámetro. Es la mayor sala de España con tres sistemas de proyección: cine digital en 2D y 3D, IMAX Dome y FullDome, que proyecta sobre toda la cúpula con cinco proyectores láser. En cuanto al sonido, la web oficial cita un sistema de audio envolvente Atmos y un bucle magnético para personas con audífonos. El complejo lo presenta también como planetario, con un simulador astronómico que muestra el universo en tiempo real en cada época del año.

Los espacios del edificio. Además de la sala, el Hemisfèric tiene un vestíbulo con servicios y el Anillo Perimetral «Carl Sagan», pensado para eventos especiales. Si te sobra un rato, rodéalo caminando antes de entrar.

Las proyecciones cambian con frecuencia, así que no te adelanto títulos. Para la cartelera y las entradas, consulta la web oficial del Hemisfèric.