Rincones, gastronomía y cultura de la ciudad, contados por quien la camina cada día
Subimos juntos los 207 peldaños de esta torre gótica octogonal y toda la ciudad vieja se abre a nuestros pies en un giro de 360°.
Entramos donde el gótico, el románico y el barroco se abrazan, y donde se guarda el Santo Cáliz venerado como el Santo Grial.
Bajo el techo de la Sala de Contratación, las columnas se retuercen como palmeras de piedra en este templo gótico del comercio de la seda.
Entramos en este palacio modernista de hierro, vidrio y cerámica de 1928, coronado por una cotorra, entre cientos de puestos de color y aroma.
Nos plantamos ante la ópera de Valencia, la escultura blanca de Calatrava inaugurada en 2005, que reina sobre la Ciudad de las Artes.
Nos asomamos al gran ojo de Valencia: un cine IMAX y planetario de 1998 que se mira en su propio estanque como una pupila abierta al cielo.
Entramos en un esqueleto de vidrio con forma de ballena donde su lema nos invita a tocar, sentir y pensar sin miradas de reproche.
Cruzamos el puente blanco de Calatrava, cuyo mástil inclinado es el punto más alto de la ciudad, sobre el viejo cauce del Turia.
Te recibo en el antiguo puerto de la Copa América, hoy marina de veleros y regatistas, bajo la sombra volada del edificio Veles e Vents.
Aquí, donde desembarcan los cruceros en uno de los puertos más activos del Mediterráneo, te recibo a un paso de la Marina y la Malvarrosa.
La campana nos recuerda que el destino del hombre es hacer el bien... Expresa la alegría, la tristeza y la solemnidad humanas.
Festival de luz, flores, sonido y aroma de azahar...
Una ciudad con una historia riquísima y la leyenda de los Amantes...