Cuando doblamos la última curva del antiguo cauce del Turia, aparece él: el Palau de les Arts Reina Sofía, la ópera de Valencia. Lo diseñó Santiago Calatrava y se inauguró en 2005, y es la pieza escultórica que corona toda la Ciudad de las Artes y las Ciencias.

Nos acercamos despacio y le damos la vuelta contigo. Su casco blanco parece a punto de despegar o de zarpar; según dónde te sitúes, cambia de forma, y me encanta ver tu cara cuando lo descubres desde el ángulo justo.

Aquí suena la música de la ciudad. Ven a mirarlo conmigo desde todos sus lados.

Historia y arquitectura

Les Arts llegó después de otros edificios de la Ciutat de les Arts i les Ciències: antes se habían abierto el Hemisfèric, en 1998, y el Museu de les Ciències junto con el Umbracle, en 2000; el Palau, inaugurado en 2005, completa la parte artística de una apuesta de la Generalitat por la cultura, la ciencia, la tecnología y la naturaleza.

Lo diseñó Santiago Calatrava, arquitecto e ingeniero valenciano nacido en 1951. El edificio supera los 40.000 metros cuadrados y los 75 metros de altura, y alberga cuatro espacios escénicos. Su forma general es lenticular, y se desarrolla bajo una gran sobrecubierta metálica, la «pluma», que se apoya en dos puntos y deja toda la zona este en voladizo. La pluma mide 230 metros de largo y más de 70 de altura. A cada lado, dos «cáscaras» de acero laminado, de unas 3.000 toneladas cada una, abrazan el edificio por fuera y están revestidas por fuera de cerámica, el trencadís. Las dimensiones máximas del conjunto son 163 metros de largo por 87 de ancho. El material que manda es el hormigón blanco de los grandes soportes, y el trencadís es el segundo.

Ese trencadís tuvo su episodio: el 26 de diciembre de 2013 se desprendió una parte y más tarde hubo que retirar todo el revestimiento por un fallo de adherencia. Las obras para reponerlo empezaron a finales de octubre de 2014 y en noviembre de 2015 el edificio volvió a lucir su cubierta.

Qué mirar

El contraste. La chapa de acero de las cáscaras es opaca y los grandes espacios acristalados son transparentes; al recorrer el edificio, las sensaciones cambian. Además, el edificio tiene plataformas en voladizo a distintas alturas, con paseos y vegetación, a las que se sube por ascensores panorámicos y por escaleras situadas dentro de las carcasas metálicas.

El entorno. El Palau está rodeado por más de 60.000 metros cuadrados de jardín y 11.000 de láminas de agua con paseos alrededor. La estructura metálica en forma de pluma arranca de un pilón de hormigón armado situado en la pasarela de acceso; vale la pena rodearla despacio y mirar hacia arriba.

La luz. Según Visit València, el edificio parece una nave espacial o un casco futurista según desde dónde se mire, y el reflejo del sol sobre el trencadís de la cubierta lo tiñe de tonos distintos a lo largo del día. Con esa luz no hay dos fotos iguales.

La Sala Principal. Tiene capacidad para 1.412 espectadores, con una amplia platea y cuatro niveles de palcos en herradura. Todas las butacas llevan una pantalla de texto preparada para la traducción simultánea, y el escenario supera los 1.500 metros cuadrados, con plataformas móviles y escenarios intercambiables.

El teatro bajo el río. El Teatre Martín i Soler está bajo el lecho del antiguo cauce del Turia, tiene 400 plazas y debe su nombre al compositor valenciano Martín i Soler. Allí se programan ópera barroca y música de cámara.

Además de asistir a un espectáculo, el edificio se puede recorrer por dentro con audioguía. Para la programación, las visitas y las entradas, consulta la web oficial de Les Arts.