Caminamos hasta el Pont de l’Assut de l’Or, el puente blanco de Calatrava que salva el antiguo cauce del Turia junto a la Ciudad de las Artes. Es de esos que cambian una postal entera.
Míralo conmigo: un único mástil blanco se inclina hacia el cielo sujetando decenas de cables tensos como las cuerdas de un arpa. Ese mástil es, además, el punto más alto de toda Valencia. Cuando lo cruzamos a pie, los cables parecen abrirse y cerrarse a nuestro paso.
Es breve pero inolvidable. Crúzalo despacio a mi lado y siente la ciudad vibrar.
Historia y arquitectura
El puente nació con otro nombre. Mientras se construía se llamaba puente de Serrería, tanto en la web de Calatrava como en los paneles de la obra, por la ronda que iba a unir las dos orillas del Jardín del Turia. El nombre definitivo, Assut de l’Or, lo acordó el Ayuntamiento el 29 de julio de 2005 y viene de un antiguo azud, una pequeña presa, que se conserva cerca de las obras. Según la prensa local, la propuesta del nombre fue de un vecino.
El lugar también tiene su historia. Tras la riada de 1957 el río Turia se desvió al sur de la ciudad y en su antiguo cauce, ya seco, se construyó un parque de diez kilómetros que atraviesa el centro. Es el Jardín del Turia, y el puente lo cruza entre el Museu de les Ciències y el Àgora; une la ronda sur con la calle Menorca.
Las obras empezaron en 2004 y se pararon por completo en el verano de 2005; se retomaron a finales de 2007 y el puente se terminó en 2008. El 20 de agosto de 2008 se abrió de forma provisional para el Gran Premio de Europa de Fórmula 1, se volvió a cerrar para seguir con las obras y reparar unos problemas en uno de los cables de retenida, y finalmente se inauguró el 11 de diciembre de 2008.
Es un puente atirantado de un solo vano, sin vanos de compensación, con un pilono metálico inclinado y de directriz curva, atirantado por su coronación. Así lo describen Luis Viñuela y José Martínez Salcedo, ingenieros de caminos de la constructora FCC, en un artículo técnico de la revista Hormigón y Acero de 2009. El pilono, de acero, mide 125 metros de altura —127 con el pararrayos— y es el punto más alto de la ciudad.
Qué mirar
Las cuerdas del arpa. El tablero está sostenido por 29 tirantes en el vano principal; otros cuatro, los de retenida, unen la punta del pilono con un contrapeso de hormigón que forma parte de uno de los vanos de acceso. De ahí viene esa imagen de arpa que mencionaba al principio: un solo mástil que sostiene el puente con 29 cables.
El blanco. Pilono y tablero son de acero y el conjunto es blanco, como otros puentes del mismo arquitecto.
El pilono visto desde abajo. Tablero y pilono están empotrados entre sí y a una gran pieza metálica, a modo de pila corta, que se empotra en la cimentación. Colócate a sus pies y mira cómo el pilono se inclina y se curva: según el artículo técnico, su eje curvo es la curva de las cargas que le transmiten los tirantes, de modo que el pilono trabaja sobre todo a compresión.
Quién lo cruza. El puente da servicio a dos calzadas con tres carriles cada una, un carril para un tranvía y un carril peatonal y de bicicletas en la zona central del tablero. Es decir, el tablero está pensado para coches, tranvía, bicicletas y peatones.
No tiene web propia ni información práctica que consultar; para el entorno, la web oficial de la Ciutat de les Arts i les Ciències reúne los edificios de al lado.